Puedo reconocer al hijo de mi pareja.

Escrito el 20 de Abril de 2015 Por Francisco Acuña | Tag: Reconocimiento de paternidad.1

¿Cualquier desconocido puede ir y inscribir a un niño en el Registro Civil como su hijo aunque no lo sea?, ¿Puedo reconocer al hijo de mi pareja?, ¿Debo tener la autorización de la madre pare reconocer a un niño?, ¿Si no soy biológicamente el padre del niño puedo reconocerlo?. Partiremos indicando que en chile es posible que cualquier hombre concurra al registro civil a reconocer un niño como hijo propio aunque no lo sea, siempre que este tenga indeterminada aún la filiación paterna (no se encuentre reconocido por nadie).

Chile adoptó una modalidad que facilita y exime de condicionantes y modalidades al reconocimiento de paternidad y maternidad, dando cuenta con ello de algunos de los principios que inspiraron la reforma de filiación, esto es, el principio de interés superior del niño y el principio de identidad.  

¿Quién puede reconocer? Según los arts. 186 y 187 CC puede reconocer la persona que se declara padre o madre de otra. No importa qué relación existe entre ambos, si están o no casados, o si existe parentesco que impida el matrimonio. No se necesita que se declare sobre quién es el otro progenitor del hijo, según lo aclara el art. 187.2 CC. El autor del reconocimiento no debe probar la verdad de la paternidad o maternidad, ya que si no coincide con la realidad queda determinada la posibilidad de que el hijo repudie o que la filiación así determinada sea impugnada. Pero parece claro que el reconocimiento se funda en una cierta presunción de que el declarante es en realidad padre o madre de la persona que reconoce como hijo suyo. De allí que sea razonable que si, en algún caso extraordinario, es indudable claro que el autor del reconocimiento no puede ser el progenitor del reconocido, como por ejemplo si el reconociente es menor en edad que el reconocido, el reconocimiento no será admisible como forma de determinación de la filiación y deberá rechazarse por el Registro Civil si se pretende su subinscripción.

¿A quién se puede reconocer? se puede reconocer a cualquier persona viva, sea menor o mayor de edad, capaz o incapaz, siempre que no tenga ya determinada una filiación, sea de ambos padres o al menos respecto de un progenitor del mismo sexo que el que ahora pretende reconocer. Es lo que expresa el artículo 189 del Código Civil, cuando dispone que no surtirá efectos el reconocimiento de un hijo que tenga legalmente determinada una filiación distinta. Debemos entender que se trata de una filiación incompatible con la que emanaría del reconocimiento. En este caso, el que quiere reconocer al hijo como suyo deberá impugnar la filiación determinada y reclamar judicialmente la que cree pertenecerle.

Entonces... ¿qué pasa con un hijo de madre soltera reconocido solamente por ella? en principio tendrá una partida de nacimiento con el apellido de la madre y su partida contendrá una raya donde dice "nombre del padre".

Puede ser que esta situación permanezca así durante toda la vida. Pero lo que poca gente sabe es que el padre puede reconocer posteriormente al hijo sin necesitar la conformidad de la madre, o que incluso puede cualquier persona ir y reconocer a ese niño como si fuera su padre aún cuando eso no sea así.

Supongamos la mujer quedó embarazada y en un primer momento el padre de su hijo se niega a reconocerlo o no puede hacerlo hasta que resuelva por ejemplo su divorcio.

En estos casos muchas mujeres asumen que el hijo será sólo de ella y que como el hombre no lo reconoció de entrada o le pidió que lo aborte, pretende prohibirle en un futuro que lo reconozca.

Esto no es así: un hombre puede ir solo al registro civil, con la partida de nacimiento de su hijo (reconocido sólo por la madre) y reconocerlo directamente sin dar explicación alguna.

En ese acto se labra una nueva partida donde se completa sólo el renglón que dice "nombre del padre" (fulano de tal) y se asienta en la partida original que existe otra. De modo que la partida será un documento doble: uno con el reconocimiento materno y otro con el reconocimiento paterno.

Supongo que se estarán preguntando: ¿cómo? ¿Entonces cualquier desconocido puede ir y decir "este hijo es mío" sin que la madre lo ratifique? la respuesta es sí. Curioso por decir lo menos, pues podría ocurrir situaciones insospechadas.

En coherencia con la verdad biológica y el voto de confianza en pro de la responsabilidad de los individuos reconocientes nuestro ordenamiento jurídico permite que toda persona que tenga la convicción de ser progenitor de otra pueda reconocer. La regla es la amplitud de la capacidad para reconocer.

Actualmente nuestra legislación civil establece formalidades bastantes sencillas en materia de reconocimiento de paternidad de hijos de filiación no matrimonial, lo que en doctrina se conoce como reconocimiento voluntario expreso espontáneo. En efecto los artículos 186 y 187 del código civil establecen que el reconocimiento de un hijo fe filiación no matrimonial podrá hacerse en forma unilateral por el padre, ante el oficial del registro civil, por escritura pública o a través de testamento.

Lo anteriormente expuesto tiene sus cosas buenas y malas. En ocasiones ha traído como consecuencia que se produzcan situaciones dramáticas como por ejemplo que personas que nunca tuvieron relación alguna con la madre del menor o la menor, a través de una resolución judicial, puedan tener derecho a visitas o incluso puedan discutir respecto de la tuición del menor. Todo aquello, sin contar con los derechos que derivan directamente de la paternidad, como por ejemplo son patria potestad y los derechos sucesorios. En otras situaciones tenemos no obstante que la nueva pareja de la madre decide “hacerse responsable de hijo” y reconocerlo legalmente como propio.

Efectivamente, en el sistema actual el servicio de registro civil e identificación no exige que el requirente pruebe algún vínculo con el niño o niña que reconoce o con su madre. Esto puede traducirse en la vulneración del derecho a la identidad del niño o niña reconocido o de la privacidad e intimidad de la madre, y puede conllevar también la adquisición ilegítima de derechos hereditarios, a solicitar alimentos o a solicitar el cuidado personal del reconocido.

Sin perjuicio de esto a nivel legislativo actualmente se han presentado proyectos de ley que desean cambiar el sistema actual. Concretamente estudian  la posibilidad de modificar  las normas sobre reconocimiento de paternidad de hijos de filiación no matrimonial, incorporando exigencias adicionales a las establecidas en la Ley N° 19.585, con el objeto de evitar o dar solución a reconocimientos indeseados o perjudiciales para los menores de edad, que pueden producirse cuando quien reconoce no tiene un vínculo biológico con el reconocido. La iniciativa legal busca proteger el interés de los niños frente a un eventual  ejercicio abusivo del derecho a reconocer la paternidad, que puede producirse, por ejemplo, si quien reconoce un hijo como suyo, no tuviese vínculo alguno con él, pues en ese caso, el menor de edad reconocido, salvo las acciones de impugnación y reclamación que podría intentar su madre en su nombre, tendría que esperar hasta cumplir la mayoría de edad para poder repudiar el reconocimiento.

No obstante lo anterior recordemos: Actualmente, el reconocimiento de paternidad  es un acto voluntario, unilateral,  solemne, irrevocable, no susceptible de modalidades y que no requiere acreditarse porque la ley considera que normalmente esta declaración coincidirá con la biológica.
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Consecuencias del reconocimiento de un hijo

Escrito el 20 de Abril de 2015 Por Francisco Acuña | Tag: Demanda de paternidad.2

Si vas a reconocer un niño como propio, ya sea por que encontraste una pareja y esta tenía un hijo que quieres reconocer, piensa bien las consecuencias de ese acto. Piensa que podría pasar si en el futuro peleas con esa pareja y se separan. Esto atendido que el reconocimiento es un acto jurídico unilateral irrevocable. Tu reconocimiento no puedes tu mismo dejarlo sin efecto.

Dado lo anterior piensa dos veces si deseas reconocer como propio un hijo ajeno. Pues con tu reconocimiento se te generarán obligaciones, como la obligación de otorgar pensión alimenticia, así también nacerán derechos hereditarios, etc. Medita tu decisión y actúa en conciencia.

En Chile es facilísimo reconocer la paternidad (aún cuando el que reconoce no sea el verdadero padre), pero casi imposible impugnar la paternidad una vez realizado el reconocimiento, menos cuando no se sabe quién es el verdadero padre del niño. Por eso, si hay dudas, hay que pensarlo tres veces antes de reconocer a un hijo.

El vínculo de parentesco que surge del reconocimiento de un hijo es irrevocable e impugnable, salvo que el padre biológico fuese otro y la madre, en representación del niño, podría ejercer el derecho del menor que judicialmente se establezca la verdadera paternidad, ya que de modo que el padre “renuncie a su paternidad”, es jurídicamente  imposible (o el verdadero padre también podría accionar, pero no es del caso explicarlo aquí). Es aquí cuando se arma el gran punto de conflicto, ya que todo esto estaría bajo las reglas del debido proceso.


Veamos el caso que nos cuenta Juan:

Conocí a María (no es su nombre real), la madre, la noche de un viernes, en agosto de 2003, en la casa de unos amigos en Antofagasta, fuimos al cine y nos pusimos a pololear. Una semana después tuvimos nuestra primera y única relación sexual, con preservativo, dice Juan.

María no lo abrazó ni le hizo cariño mientras tenían sexo. Según ella, estaba traumada por una pareja anterior que le decía que era mala para la cama y le pidió a Juan que tuviera paciencia. Al día siguiente, ella le cocinó lomo a lo pobre de almuerzo y se fue. Dejó de contestarme el teléfono y ponía muchos problemas para vernos, hasta que me dijo que estaba embarazada, cuenta Juan.

Terminaron su relación, pero él la acompañó al primer control y se comprometió a cumplir sus obligaciones. “Nunca me sentí el padre de la niña. Era una sensación que tenía porque había usado preservativo y por la forma fría en que María me trataba. A pesar de todo, reconocí a la guagua, pagué el parto y la puse como mi carga en la isapre. Me costaba pensar que estaba siendo engañado, porque María se veía conservadora y de buena familia. No pensé que quería plata”.

Pero las dudas crecieron. “Un día que María dejó la niña a mi cargo, fui a la farmacia y compré un kit de ADN. Saqué una muestra de saliva de la niña, que entonces tenía 10 meses, y otra mía. Las envié a Santiago y dos semanas después fui a recoger el resultado a la misma farmacia: 0% de probabilidades de que fuera mi hija”. Sus dudas se habían confirmado.

Con el resultado en la mano se juntó con María. “Ella se puso a llorar y reconoció que la niña era de un ex pololo. Con amigos averigüé después que era mozo en un restorán. Había estado con él una semana antes de estar conmigo. María prefirió aparecer ante su familia embarazada de un ingeniero y no de un mozo”.

El caso llegó hasta la Corte Suprema. Juan intentó borrar su apellido del certificado de nacimiento de la niña, pero no pudo. En Chile es fácil reconocer la paternidad, pero casi imposible impugnarla, menos cuando no se sabe quién es el verdadero padre. “La ley protege a los niños y la idea es que tengan un padre. Cuando se quiere impugnar una paternidad, al mismo tiempo debe haber otro hombre que la reclame, para que ese niño no quede desprotegido”, explica la jueza del Primer Juzgado de Familia de Santiago, Luisa Hernández. “Si hay dudas, hay que pensarlo tres veces antes de reconocer a un hijo”.

Jaun no volvió a saber de María ni de la niña. Se casó y fue padre hace dos meses. La hija que en un principio pensó suya aún lleva el apellido de Juan y sigue siendo carga suya en la isapre. Y María, en cualquier momento, puede hacer valer los derechos de la niña como si Antonio fuera verdaderamente el padre: puede demandarlo por pensión de alimentos y la niña, convertirse en heredera del empresario. Por eso, Antonio se casó con separación de bienes y todo lo que tiene está a nombre de su nueva mujer.

El test de ADN le sirvió a Juan para confirmar algo que intuía y darle la espalda a una niña que vio crecer como si fuera su hija durante 10 meses, por más que lo intento juan no pudo sacarle su apellido y aún figura la niña como su hija.

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