Indemnización por Enfermedad profesional

Escrito el 28 de Junio de 2015 Por Francisco Acuña |  Tag: Enfermedad profesional. 1

En Abogados del Maule otorgamos la más completa asesoría legal ante enfermedades profesionales, prestigio y calidad nos caracteriza. Y es que no es poco usual que ocurran enfermedades profesionales, muchas de las cuales tienen su origen en la responsabilidad del empleador, ya sea al no prestarle al trabajador la capacitación adecuada, al no proporcionarle los implementos adecuados para desarrollar la labor, al dar un trabajo excesivo y fuera de las labores contratadas, etc. Todos hechos que pueden hacer procedente una demanda contra el empleador por este motivo, una demanda de indemnización de perjuicios ante tribunales laborales. Nos referimos a demandas que muchas veces son millonarias (según el daño efectuado) y que por ello es relevante contar con una asesoría legal experta. Es así que contamos con especialistas en demandas por enfermedades profesionales, hemos representado tanto al empresario que se ve demandado por este tema, como a trabajadores que demandan por el daño ocurrido. Conocemos los argumentos y las estrategias para llevar adelante un exitoso resultado en el procedimiento.

demanda por enfermedad profesionalNo dude en contactarnos para evaluar gratuitatamente (y sin compromiso) la enfermedad laboral sufrida y posibilidades de indemnización. Contamos con Abogados altamente capacitados en la materia y especialistas en juicios sobre enfermedades profesionales, en los cuales se demandan indemnizaciones por los daños causados a consecuencia de una enfermedad profesional. De hecho por ello contamos la política de honorarios que mejor se adaptará a las necesidades de los trabajadores, por cuanto asumimos la representación sin costo inicial para el trabajador y Sólo cobramos un porcentaje de lo obtenido finalmente en el juicio. Todo lo que implica una seguridad absoluta para el cliente, pues los intereses de este serán los mismos que los abogados que lo defienden lo que redunda en una alta motivación para hacer un buen desempeño y ganar el juicio, obteniendo el máximo posible. Si el juicio se pierde nuestros abogados no ganan nada y habrán trabajado gratis, de modo que, como es lógico, se trabajará para evitar aquello.

¿Qué es una enfermedad profesional ?

Escrito el 28 de Junio de 2015 Por Francisco Acuña |  Tag: Enfermedad profesional.. 2

Ley Nr. 16.744 sobre Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales en su artículo 7 indica que es enfermedad profesional la causada de manera directa por el ejercicio de la profesión o el trabajo que realice una persona y que le produzca incapacidad o muerte. El inciso segundo del mismo artículo reenvía a un Reglamento la misión de enumerar las enfermedades que deben considerarse como profesionales, lista que está contenida en el artículo 19 del Decreto Supremo Nº 109, de 7 de junio de 1968, que aprueba el Reglamento para la calificación y evaluación de enfermedades profesionales.

La enumeración, como se verá, es flexible en el tiempo, y tiene un carácter meramente enunciativo. En efecto, el artículo 20 del Reglamento, en consonancia con lo dispuesto por el artículo 7 de la Ley sobre Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, establece que la lista de las enfermedades profesionales y de sus agentes debe revisarse por la Superintendencia de Seguridad Social cada tres años a lo menos, lo que le otorga una fl exibilidad temporal.

Del mismo modo, el inciso 3° del artículo 7 de la Ley sobre Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, faculta al afectado por una enfermedad para acreditar ante el organismo administrador respectivo (p. ej. Mutual de Seguridad) la naturaleza profesional de una enfermedad que no estuviere contemplada en la lista, proveyendo al concepto de enfermedad profesional una elasticidad sustancial que juzgamos razonable y prudente.

En efecto, el artículo 22 del Decreto Supremo nº 109 establece el procedimiento que tienen los trabajadores para determinar si una enfermedad no comprendida en la lista puede calificar como profesional. En ese contexto, el afectado “debe solicitar que se le practiquen exámenes para estudiar la eventual existencia de una enfermedad profesional, en caso que existan o hayan existido en el lugar de trabajo, agentes y/o factores de riesgo que pudieran asociarse a esa enfermedad”. De esta suerte, la califi cación como profesional de una enfermedad no establecida en el Reglamento podrá tener éxito, en la medida que el trabajador la hubiera contraído como consecuencia directa de la profesión o del trabajo realizado, y se acredite la existencia de agentes específicos que entrañen el riesgo respectivo.

¿Quién califica si el enfermedad profesional o común?

Escrito el 28 de Junio de 2015 Por Francisco Acuña |  Tag: Enfermedad profesional. 3

Para considerar una enfermedad como profesional, es preciso poner atención en su definición legal. Al revisar el marco legislativo aplicable, hemos advertido que el artículo 7 de la LATEP exige, en primer término, que entre el mal sufrido y el trabajo o profesión medie una causalidad directa.  Para ser considerada como Enfermedad Profesional, debe existir una relación causal entre el quehacer laboral y la patología que provoca la invalidez o la muerte.

El Reglamento no define lo que debe entenderse por causa directa de la enfermedad, pero elabora una serie de conceptos que permiten, a nuestro juicio, comprender las exigencias de un nexo causal que cumpla con los requisitos establecidos en la ley. En primer término, se dispone que para que una enfermedad se pueda calificar como profesional, resulta indispensable que esta haya tenido su origen “en los trabajos que entrañan el riesgo respectivo, aun cuando estos no se estén desempeñando a la época del diagnóstico” (artículo 16 del Decreto Supremo nº 109).

La expresión “trabajos que entrañan el riesgo respectivo” determina la exigencia de una relación de causalidad directa entre la enfermedad producida y el trabajo desplegado, discriminando entre las enfermedades verdaderamente profesionales, y las enfermedades comunes e incluso mórbidas, mediante un parámetro completamente objetivo. De tal forma, si la enfermedad no es profesional sino común, no se podrá establecer la relación causal directa exigida por el artículo 7 de la LATEP y no habrá lugar a la cobertura legal

Para mayor determinación de la causalidad directa exigida por la ley, el artículo 18 del mismo Reglamento establece en detalle una lista de elementos que deben ser considerados como causa de una enfermedad profesional. Se trata de los denominados “agentes específicos”, que se agrupan en distintas categorías, dentro de las cuales se encuentran los agentes químicos (como el cadmio, el arsénico, el mercurio, etc.); los agentes físicos (como el ruido, los aumentos en la presión atmosférica o la radiación); los agentes biológicos (como todo tipo de bacterias, virus, etc.); algunos insectos; algunos vegetales (por ej. el arbusto del litre); y, finalmente, toda clase de polvos (como sílice, asbestos y otros).

La norma referida señala cómo y cuándo dichos agentes específicos pueden conectarse de manera causal y física con los trabajos que “entrañan el riesgo respectivo”. Si, dentro de estos parámetros la enfermedad es calificada como profesional por los organismos competentes, entonces operarán las prestaciones del seguro legal a favor del trabajador o de sus beneficiarios pues, como se advierte, la califi cación como enfermedad profesional obedece a criterios objetivos. Lo que dirime si una enfermedad es o no profesional es la relación de causalidad que pueda tenderse entre la patología y la naturaleza de las labores desempeñadas para el empleador en donde ésta se produjo y sus circunstancias particulares.

El hecho de haberse desarrollado labores que entrañan el riesgo de una enfermedad durante un cierto período, frente a agentes específicamente determinados, opera prima facie como causa directa de la patología o incapacidad. Sin embargo, tras ese análisis preliminar, es necesario demostrar en cada caso particular que dichos agentes fueron los verdaderos causantes de la enfermedad, durante las labores que entrañan el riesgo respectivo. El problema es complejo pues una persona puede estar sometida en su trabajo actual a ese tipo de agentes y no contraer enfermedad alguna, o, por el contrario, pudo haber contraído la enfermedad por factores diversos, p. ej. en un trabajo anterior, por condiciones mórbidas, o por cualquier otra causa.

Por otra parte, las prestaciones del seguro obligatorio legal por enfermedades profesionales excluyen del análisis las cuestiones referidas a la conducta culposa o dolosa del empleador. Tal análisis solo puede aparecer en los casos en que los benefi ciarios pretendan indemnizaciones por sobre las del seguro, en uso de su derecho a una reparación eficaz también garantizado legalmente (artículo 69 letra “b” LATEP). En tales circunstancias, será preciso hacer un análisis de atribución causal diverso, enfocado en las acciones u omisiones culposas del empleador bajo el cual el trabajador realizaba labores cuando contrajo la respectiva enfermedad y el deber general de dar protección a los trabajadores. De tal manera, la enfermedad profesional no es un asunto que deba conectarse necesariamente con la responsabilidad civil del empleador. De hecho, como veremos en su oportunidad, las enfermedades profesionales pueden ser causadas por situaciones que el empleador no está llamado legalmente a controlar. Dentro de ellas deben contarse las condiciones vulnerables o mórbidas de los mismos trabajadores o la mayor fragilidad de estos hacia ciertos agentes específicos. Asimismo deben tenerse en cuenta los caos de culpa exclusiva de la víctima y, finalmente, el caso fortuito.

Responsabilidad del empleador por enfermedades profesionales.

Escrito el 28 de Junio de 2015 Por Francisco Acuña |  Tag: Enfermedad profesional. 4

Como se sabe, el artículo 69 letra “b” de la LATEP concede al trabajador o a las demás personas perjudicadas, el derecho a demandar, conforme a las disposiciones del derecho común, todo daño emanado de una enfermedad profesional. En primer término, la ley faculta expresamente al trabajador para demandar todas las indemnizaciones a que tengan derecho, incluso el daño moral. Si bien se puede discutir que la causa de la enfermedad profesional reside en la infracción de ley o del contrato, lo que podría dar lugar a dudas sobre el régimen de avaluación de perjuicios que deba aplicarse, la disposición permite a los legitimados activos demandar “todo daño”, y no solo los daños “previstos al tiempo del contrato” en caso de culpa, o “todos los perjuicios que fueron consecuencia inmediata o directa de no haberse cumplido la obligación” en el caso de dolo, en la forma prescrita por el artículo 1558 del Código Civil.

El art. 69 mencionado, con todo, no permite obtener indemnizaciones a todo evento, pues su encabezado exige culpa o dolo del empleador o de un tercero. En este orden, en el caso de las enfermedades profesionales de cierta entidad que hayan ocasionado un daño físico o moral en que se tenga por acreditada la presencia de culpa o dolo, este artículo concede legitimación activa al trabajador (y a cualquiera que acredite perjuicios), para demandar “otras indemnizaciones a que tengan derecho, incluso el daño moral” (artículo 69 letra b de la LATEP). La expresión “otras indemnizaciones” se refiere a las indemnizaciones judicialmente declaradas, por sobre las del seguro legal, lo que permite suponer que la ley, en principio, tolera la acumulación de las indemnizaciones a favor de las víctimas. Esta última cuestión supera, sin embargo, la finalidad de este estudio y ha sido revisada por otros autores.

La operación de la acción contemplada en el artículo 69 letra “b” de la ley de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales supone un análisis distinto y más estricto que el exigido por el sistema del seguro social para el caso de las enfermedades profesionales (arts. 18 y 19 DS. 109). Como ya se dijo, las prestaciones del seguro social no requieren culpa del empleador, y la relación causal se agota al verificarse lo que la ley denomina causa directa, perfi lada según los parámetros establecidos en el Reglamento (artículo 7 LATEP).

Enfermedad profesional

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